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Hacerle masajes a tu bebé con regularidad es una manera de darle mucho más. Más tiempo para conectarse. Más estimulación sensorial. Desarrollo más saludable.

Tus amorosas caricias son uno de los aspectos fundamentales para que tu bebé se desarrolle como un niño feliz. Las investigaciones demuestran que las caricias y los masajes de rutina de los padres o los cuidadores son esenciales para el crecimiento, la comunicación y el aprendizaje del bebé.

El tacto: nuestro primer idioma

En muchos sentidos, el tacto es nuestro primer idioma. Las caricias suaves y cariñosas ayudan a los bebés pequeños a crecer más fuertes y sentir menos ansiedad. Al comparar bebés que reciben caricias regularmente con aquellos que no las reciben, se ha comprobado que los primeros superan en un 50% a los segundos en cuanto al contacto visual y son 3 veces más propensos a tener una expresión general positiva.

En muchos hospitales y centros de maternidad, se pone a los recién nacidos sobre el pecho o el vientre de la madre para que tengan el mayor contacto de piel posible. El contacto estrecho entre tú y tu pequeño ayuda a calmar su respiración (lo cual es otra buena razón para hacer la rutina de mimos después del baño) y contribuye a generar un fuerte lazo emocional entre ambos, un proceso conocido como conexión o apego.

La conexión y otros beneficios de los masajes para el bebé

Los masajes son una manera maravillosa de fortalecer esa conexión. Es la clave para el desarrollo del niño. Muchos investigadores y clínicos consideran que una conexión positiva entre la madre y el niño logra establecer la base para las relaciones futuras.

Además de ayudarte a establecer una conexión con tu bebé, los masajes regulares pueden:

Calmar a tu bebé y disminuir su llanto

Ayudar en su digestión y aliviar los cólicos, los gases y el estreñimiento

Incrementar su aumento de peso diario

Mejorar la capacidad de adaptación de tu bebé al descanso nocturno y ayudarle a dormir más plácidamente

Aliviar la congestión nasal y las molestias de la dentición

Ayudar en la tonicidad muscular, la coordinación y la elasticidad

Ayudar en el conocimiento del cuerpo

Reforzar el sistema inmunológico

Mejorar la textura de la piel

Contribuir a que tanto tú como tu bebé se relajen

Aumentar tu sensación de autoconfianza en cuanto al manejo de tu bebé

La ciencia del bebé

Estudios han demostrado que, además del contacto físico, las caricias y los masajes habituales contribuyen a un mejor rendimiento cognitivo y a una mayor capacidad de alerta y concentración. Sin embargo, según el JOHNSON'S® Global Bath Time Report, ¡solo un 23% de los padres de todo el mundo afirman que los masajes pueden ser sumamente importantes para el desarrollo cognitivo de sus hijos!

Tus caricias ayudan a tu bebé a crear las primeras conexiones emocionales. Este contacto permite crear una base para el posterior desarrollo emocional e intelectual del bebé. De manera que, la próxima vez que le hagas un masaje a tu bebé después de bañarlo, piensa que ese acto de amor tiene una gran importancia para su desarrollo y puede incidir positivamente a largo plazo.

La historia del masaje

La terapia con masajes es uno de los tratamientos más antiguos, que, según se ha demostrado, ya se usaba en China, India y Egipto hace más de 2000 años.

En el año 400 A.C., Hipócrates definió la medicina como el "arte de frotar"

El declive de los tratamientos a base de masajes en Occidente coincidió con la revolución farmacológica de la década de 1940

Cómo hacerle masajes a un bebé y fomentar un desarrollo positivo

El masaje de rutina puede ayudar a conectarte con tu bebé y tiene fabulosos beneficios para el desarrollo. - Caricias

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